lunes 6 de julio de 2009

PANORÁMICA DEL DESASTRE



El aire limpio que se cuela por las ventanas no consigue borrar el rastro de humo, de ruido, quizá incluso de alguna copa derramada, sobre la camisa colgada de una silla.

El sol claro que se cuela por las ventanas no consigue borrar el rastro de cierta oscuridad fingida por acontecimientos más imaginados que reales, en los que, al levantarse, el chico se pierde de manera absurda.

Nota que la casa sigue hablándole, que le sigue preguntando cosas que él no puede responder. Percibe, en el frutero abandonado una pena real; descubre, en el sabor del agua un sabor nuevo, más amargo.

Encuentra, bajo la cama, figuras de animales cosidos con piel.

Mientras, toda la ropa de los últimos viajes aún tirada por los sofás. Y el cristal de una de las gafas, que andará por una de esas calles, o ya habrá sido destrozado por el neumático de algún coche.

Mientras piensa en todo eso, recuerda los versos, que le vienen a la cabeza de manera automática. Y que desencadenan, a su vez, una serie de recuerdos no demasiado dolorosos ni demasiado alegres.

Recuerdos de cosas que no han pasado. ¿Cómo se llaman esas cosas? ¿Existe una palabra para los recuerdos de algo que pensabas que iba a pasar? Si no existe, la Real Academia o lo que sea, debería ponerse a ello.

A los versos, les sigue una melodía triste, un piano, una voz que es casi la voz de alguien de su familia. Como si fuera la voz de su padre o de algún tío despistado.

"My life is changing in some many ways"

Hoy no hay mucho más que contar. El personaje de la historia descansa sobre uno de los sofás. Ha tirado la ropa al suelo y está pensando en ordenarlo todo. La persona real que lo inspira no sabemos bien dónde anda.

jueves 25 de junio de 2009

UN RECUERDO



El recuerdo convulso, agitado, en mitad del calor del verano. En realidad un recuerdo muy concreto, pegajoso y húmedo. Tan vívido, real, que impide dormir durante toda la noche.

El recuerdo de un color muy concreto, de un olor y un sabor. El recuerdo de una tierra por la que uno ha caminado pesadamente, arrastrando los pies. Una tierra sobre la que uno ha flotado ligeramente, a un palmo del suelo.

Un recuerdo que se parece al sonido de las olas en la orilla, al rumor lejano del feedback de las guitarras, a los eternos balcones abiertos de par en par y el viejo sofá naranja del salón.

Un recuerdo de algo que ya no existe, y que pide paso con una canción nueva. Una canción no escuchada nunca antes. Una cualquiera, escogida casi al azar, la primera que salta en el iPod, o la que uno encuentra casi por casualidad. Una que ha grabado un grupo que ni siquiera te gustaba y que de repente se convierte en tu grupo favorito durante una semana.

Rápido, escoge una. La que sea. No hay tiempo.

Y escúchala a un volumen bien alto.

Hazlo, porque entonces ese recuerdo tan vivo, tan cercano, tan ¿doloroso? quedará asociado para siempre a esta nueva canción.


sábado 6 de junio de 2009

EL SEGUNDO ANILLO DEL ARCO IRIS



Pasea por una ciudad grande, llena de gente, bajo una fina lluvia que tiene algo de purificadora pero que no logra purificar nada en absoluto.

Sobre los edificios más altos (no, no son los más altos; los más altos son terrofícos rascacielos que están más lejos, cerca del horrible estadio de fútbol y que siempre le han dado miedo) sobresale el marco claro, bien definido, de un arco iris perfecto. Incluso puede ver otro anillo, por encima de ese, formando, en realidad, dos arco iris.

La gente hace fotografías con sus móviles de manera compulsiva, casi exhibicionista. Todo el mundo mirando al cielo como si se hubiera posado un platillo volante. "Mira, el arco iris", dicen.

Qué ingenuos. Es sólo un arco iris. Bueno, dos en realidad.

Pasea por una ciudad grande y una canción viene a su cabeza. En realidad la canción "viene" a su cabeza de manera literal: suena en el iPod.

La letra es un poco tonta, quizá. El ritmo, el estribillo, la bonita voz y las guitarras están muy bien. También están bien los recuerdos que traen. Aunque, yendo un poco lejos, se pueden hablar de más cosas: de gente que se deja querer y gente que no. De gente que se acaricia el pelo y la piel fina de los brazos.

De la bondad desinteresada de un abrazo y otras bondades.

Aunque, al final, se acaba cayendo en una tristeza irremediable que esconde (o no) algo de literatura. Como toda tristeza.

En los tres minutos y cuarenta segundos de la canción, termina de recorrer la enorme plaza del centro de la ciudad con estos pensamientos desordenados. Y, justo antes de que la canción acabe, levanta la cabeza y se fija en ese segundo anillo de colores menos definido que el primero. Ahí está la clave.

Como esa indefinición entre alegre y triste de ciertas canciones.

Esa es la clave claramente.


miércoles 13 de mayo de 2009

UN RESPIRO (LA LISTA DE CAMERON)



Cameron Crowe selecciona para la revista Empire sus diez momentos (rock) musicales favoritos de la historia del cine.

10. Los Pixies al final de "El Club de la Lucha".



09. Caetano Veloso en "Hable con Ella".



08. La inesperada psicodelia de Elvis en "Live a Little, Love a Little".



07. La hermosísima "Everybody´s Talking" abriendo "Midnight Cowboy".



06. "Jump Into The Fire", la salsa de tomate y los helicópteros de "Goodfellas".



05. Según Crowe, el "Smells Like Teen Spirit" de los temas del cine de terror.



04. El célebre "Going Home" de Mark Knopfler al final de "Local Hero".



03. Dice Cameron Crowe que en esta secuencia ocurre algo raro de ver: permite contemplar el momento exacto, en tiempo real, en el que dos personas se enamoran.



02. Wes Anderson hilando fino en "The Royal Tenenbaums". O cómo usar la pausa dramática (y emocional) entre dos canciones seguidas del mismo disco. En este caso el "Between the Buttons" de los Stones.



01. Cat Stevens en el sorprendente arranque de "Harold y Maude".

miércoles 6 de mayo de 2009

SOY EL RESPONSABLE DE TODOS ESOS CRÍMENES SIN RESOLVER



Amaneció temprano. 

Vagabundeó de un lado a otro. 

Buscó entre las canciones y, de repente, recordó lo que ella le dijo una vez: "Pues para mí es más importante tener sensibilidad para entender las canciones, para apreciarlas y encontrarles su hueco en tu vida, para usarlas y que hablen por tí. Es más importante eso que escribirlas"

O algo por el estilo. 

Aquella vez, como esta, sonrió. Era una especie de cumplido para él. Él que se sentía incapaz de coger una guitarra -las cuerdas le hacían daño en los dedos- y escribir una sola. Aunque fuera una de tantas. Una de las malas. Alguna vez lo habían hablando: ¿a quién pertenecen las canciones? ¿Al autor o al que las escucha? 

Buena pregunta, creo. 

Después de recordar más cosas, de leer sus cartas una y otra vez, de vagabundear y tomar café americano de ese que le sentaba tan mal, se decidió a escuchar esta canción. Y pensó: "Vale, vale, es mejor apreciarlas, entenderlas, encontrarles su hueco y todo eso... Pero yo mataría de la forma más cruel e inimaginable por haber escrito ÉSTA canción. Sólo ésta".  

Y hubo un silencio en su cabeza. El primer silencio en varias semanas. El primero que no rellenó con música. 

Duró poco. 

Y no pudo evitar sonreír al recordar las historias que le habían contado sobre Mark Kozelek. Todas esas hazañas que lo dibujaban como un tipo cruel, sin alma ni corazón. Un tirano que, simplemente, tiene un gran talento para escribir canciones hermosísimas. 

Quizá, en el fondo, ella tenía razón. 

Como siempre. 



Sorry that I could never love you back 
I could never care enough 
in these last days 

Her tears fell on her pages 
found me out on her words 
I don't know what to do or say 

Wading through 
warm canals and pools clear blue 
Tuscarawas flow into 
the great lake 

Riding back where the highway met dead end tracks 
the ground is now cement and glass 
so far away 

Heal her soul and carry her 
my Angel 
Ohio 

Green green youth 
what about the sweetness we knew 
what about what's good what's true 
from those days 

Can't count to all the lovers i've burned 
through so why do i still burn for you 
I can't say 

Sorry that I could never love you back 
I could never care enough 
in these last days 

Heal her soul carry her 
my Angel 
Ohio 

Children blessed gather round the home 
she will rest so poor and cold in their midwest 
moon and sun 

Flashes bringing on 
my open eyes to lightning storms 
the touch of mist felt soft felt warm 
on my face 

Graving dreams a million miles ago you seem 
the star that I just don't see 
anymore 

Words long gone lost on journeys we walked on
lost her voice is heard along 
the way 

Sorry for never going by your door 
never feeling love like that 
anymore 

Heal her soul carry her 
my Angel 
Ohio 

lunes 4 de mayo de 2009

LO SINIESTRO (LA FRAGILIDAD DE LOS COMPLEJOS)



Tuvo que venir un tipo, de tupé pronunciado, camisa abierta, sexualidad atormentada y ramo de flores, para hablarnos de los complejos. 

Él, que en el fondo se sentía (se sabía) hermoso...

Uno se siente joven (o directamente estúpido) cuando habla, piensa, sobre algo tan banal, tan aburrido y terrible como los complejos. O su forma en la tierra: la fealdad. 

La belleza, en contra de la empírica fealdad, es algo esquivo, intangible y, por tanto, creo, bastante irreal. 

Incluso a pesar de aquella gilipollez de Thomas Mann que decía... ¿cómo era? "la belleza el único bien espiritual que se puede aprehender con los sentidos"... 

Tontería propia de escritor 

El caso es que en este debate tonto, llegó un tipo de Manchester. 

Un tipo que empezó a escribir y escribir canciones sobre gente a la que había que mirar dos veces para recordar, sobre infelices incapaces de conseguir un curro porque se venían abajo en cuanto los miraban. 

Llegó Morrissey y armó su obra sobre esa cosa tan genial de los complejos. O como ser un ególatra desde el desprecio. O como no mirarse nunca a un espejo para, precisamente, analizarse, cuestionarse, mirarse todo el rato. 

De nuevo el problema de la identidad y el ego. ¿Qué es más egolatra? ¿Mirarse, estudiarse frente al espejo o no querer mirarse nunca porque uno se piensa, se analiza, se cuestiona en cada cosa que hace?

En esta cosa de los complejos, la belleza y la fealdad, salta "Novemeber Spawnded A Monster", en la que Morrissey habla sobre una pobre criatura despreciada; alguien que, dice la canción, nunca recibirá un beso de verdad. Me gusta, atentos, esa cosa mentirosa de los gritos de la criatura horrible que podemos oír en el centro dramático de la canción. 

Convertida en una comedia imposible, con Morrissey haciendo posturitas y ejerciendo de guapo, la belleza, la fealdad y los complejos empiezan a ser, en sí, todo, una gran, absurda broma. 

El propio Moz, muchos años más tarde, refinó la propuesta sobre toda esta tontería con aquellos versos tan cínicos: 

"close your eyes / and think of someone you phisically admire / and let me kiss you, oh / let me kiss you (...) "but then you open your eyes / and you see someone that you physically despise / but my heart is open / my heart is open to you"

Morrissey ha hablado mucho sobre besos. Casi siempre con un distanciamiento marciano y terrible que lo hace más inquietante. Y como la idealización última del deseo. Más allá, creo, que la entrega sexual. 

Para él, para muchos acomplejados, los besos son un triunfo, una victoria. Son un himno. Y ahí termina, con suerte, todo. 

Estas son dos canciones sobre la fealdad. 

Obra de uno de los pocos que se han atrevido a infectar el pop (forma última de lo frívolo) de lo feo. O como decía Eugenio Trías en uno de los más recurrentes e ingeniosos eufemismos que uno puede recordar: lo siniestro. 




jueves 30 de abril de 2009

EN LAS ARENAS MOVEDIZAS



Disculpas ante las ausencias repetidas, ante el cripticismo y la falta preocupante de canciones. No sirven de nada, pero hay que darlas. 

Y ahora un hueco entre movida y movida. Que hay que rellenar. 

Una vez más, usando las palabras que alguien dejó escritas (y cantadas) para intentar explicar algo de todo lo demás. 

La delirante psicodelia ocultista de "Quicksand" de Bowie es, quizá, el mejor ejemplo de canción sobre el (super)ego. 

Sobre la visión que uno tiene de sí mismo en ciertos momentos, sobre esa vieja aspiración de los pensadores y los psiconautas: dejar de ser el que se es. 

Unamuno citaba a Cervantes cuando decía aquello de "Yo siempre he de ser yo". Poetas más cercanos a mí dicen cosas como "Yo no soy yo" o "Para ser yo mismo no tengo que ser"

Nada que nadie no haya pensado antes, pues. 

En estas aparece, pues, "Quicksand", escrita, probablemente, bajo los efectos de más de una droga y de lecturas poco (o mucho, eso depende) recomendables. 

Una canción sobre la identidad. Sobre la pérdida de ella o la búsqueda desesperada de ella o la constatación (¿una iluminación?) de que es algo que no existe. De que es una ilusión. 

Bowie, como el hombre sin atributos, como una sombra, como un fantasma, ha vagado durante décadas construyéndose identidades. Cuando escribió esto aún no había sufrido varias de sus transformaciones. Quizá estaba avisando que la ansiedad por ser quién uno es lo llevaría a vagar, sin rumbo. 

Esta es una canción sobre la mente y el yo. Sobre estar hundiéndose en las arenas movedizas del pensamiento. 

Y lo que quiera eso decir. 




"Quicksand"

I'm closer to the Golden Dawn
Immersed in Crowley's uniform
Of imagery
I'm living in a silent film
Portraying
Himmler's sacred realm
Of dream reality
I'm frightened by the total goal
Drawing to the ragged hole
And I ain't got the power anymore
No I ain't got the power anymore

I'm the twisted name
on Garbo's eyes
Living proof of
Churchill's lies
I'm destiny
I'm torn between the light and dark
Where others see their targets
Divine symmetry
Should I kiss the viper's fang
Or herald loud
the death of Man
I'm sinking in the quicksand
of my thought
And I ain't got the power anymore

[CHORUS]
Don't believe in yourself
Don't deceive with belief
Knowledge comes
with death's release

I'm not a prophet
or a stone age man
Just a mortal
with the potential of a superman
I'm living on
I'm tethered to the logic
of Homo Sapien
Can't take my eyes
from the great salvation
Of bullshit faith
If I don't explain what you ought to know
You can tell me all about it
On, the next Bardo
I'm sinking in the quicksand
of my thought
And I ain't got the power anymore

[CHORUS]